El regulador español DGT (Dirección General de Tráfico) ha autorizado la realización de pruebas a gran escala de un sistema avanzado de asistencia a la conducción en vías públicas. Se trata de un régimen de pruebas, no de un permiso para que los propietarios utilicen el sistema en la conducción cotidiana.
El despliegue completo en España está vinculado a una decisión de ámbito europeo: mientras la UE no establezca un procedimiento armonizado para reconocer la homologación de tipo de estos sistemas, las pruebas seguirán siendo una fase de recogida de datos y verificación, y no una autorización definitiva para su uso.
Para la disponibilidad de FSD (supervisado) en España se trata de un paso intermedio: autorizar los ensayos muestra la disposición del regulador a acompañar la tecnología en las carreteras nacionales, pero no equivale a aprobar su uso normal. Su situación posterior dependerá de los procedimientos europeos.